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Muchas veces cuando estamos iniciando un proyecto y no estamos viendo resultados rápidamente terminamos por desistir y pensar que eso realmente no es para nosotros. Hoy quiero contarte una historia, que ilustra perfectamente esta situación, y entenderás porque muchas veces no ves resultados en lo que estas haciendo por mas que te estas esforzando muchísimo.

Para eso quiero contarte la historia del Bambú Japones:

El Bambú Japones es un árbol con una característica muy particular, y es que durante sus seis primeros años de gestación este árbol, después de plantar su semilla, regarlo y abonarlo cada día, no vamos a notar “aparentemente” ni un centímetro de crecimiento en el, pero en el séptimo año y en apenas seis semanas crece mas de 30 metros de longitud.

Y ahora te explico porque no vamos a notar nada “aparentemente” en sus seis primeros años, y es que en realidad si esta ocurriendo algo(aunque no lo veamos)y es que durante esos primeros seis años el bambú japones esta echando y fortaleciendo sus raíces para soportar luego todo ese peso de mas de 30 metros. Si fuésemos un agricultor inexperto muy probablemente al no estar viendo resultados terminaríamos por abandonar creyendo que ese árbol ya no crecería mas, o que lo estamos haciendo de la manera incorrecta.

Y me gusta hacer este símil entre el bambú japones y lo que pasa muchas veces con nosotros en los proyectos o emprendimientos que comenzamos a realizar, y estamos trabajando cada día duro en ello, pero al no ver resultados rápidos, o no tan rápidos como querríamos, como si fuésemos ese agricultor inexperto terminamos por abandonar…creyendo que estamos en el camino equivocado o que estamos haciendo las cosas mal, cuando muchas veces estamos muy cerca de alcanzar nuestro objetivo. Y no nos damos cuenta que al igual que ese bambú necesitamos echar y fortalecer nuestras raíces. Necesitamos crecer interiormente, fortalecernos, desarrollarnos y madurar para que cuando llegue el éxito seamos capaces de soportar ese éxito de una manera sostenida.

En la sociedad actual queremos todo rápido, instantáneo, sin esfuerzo, y por esa razón creemos que el éxito y los resultados también tienen que llegar rápido, y al primer fracaso nos damos por vencidos. Como dijo Thomas Alva Edison “no fracase solo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”.

Esta historia del bambú japones nos enseña y nos muestra un ejemplo de resiliencia y paciencia, y dedicación. No importa cuanto tiempo nos tome, ni cuantas veces fracasemos en nuestro camino al éxito, tenemos que seguir haciendo lo necesario por el tiempo que sea necesario hasta alcanzar nuestro objetivo, sabiendo que con cada pasito que demos cada día por muy pequeño que sea y aunque no veamos un cambio grandioso en nuestra vida, estamos echando raíces y fortaleciendo nuestro interior, preparándolo para el éxito que llegara cuando tenga que llegar, en el momento justo.

Sigue intentando, sigue soñando en grande y no te dejes engañar por lo que ven tus ojos, sigue haciendo lo correcto, visualizando y confiando en que mas pronto que tarde llegaras a tu destino.

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